BOGOTÁ VIBRÓ AL RITMO DE CAIFANES, QUE DEDICÓ SU CONCIERTO A LAS VÍCTIMAS DEL SISMO EN COLOMBIA Espectáculos

BOGOTÁ VIBRÓ AL RITMO DE CAIFANES, QUE DEDICÓ SU CONCIERTO A LAS VÍCTIMAS DEL SISMO EN COLOMBIA

Staff/Letras Prohibidas

BOGOTÁ.— El rock mexicano volvió a demostrar que no conoce fronteras. Caifanes, la agrupación liderada por Saúl Hernández, subió al escenario principal del Festival Cordillera y confirmó que canciones grabadas hace más de tres décadas siguen encontrando una segunda casa a miles de kilómetros de distancia.

“Aquí no es así” abrió la noche sin necesidad de mayores presentaciones, y el repertorio se fue llenando de himnos como “Miedo” y “Detrás de los cerros”, que encendieron al público desde temprano.

Pero el momento más conmovedor llegó cuando la banda hizo una pausa para enviar un mensaje de solidaridad a los afectados por el sismo que recientemente golpeó a Colombia. Le dedicaron “Antes de que nos olviden”, mientras en las pantallas se proyectaban imágenes de las labores de rescate y rostros marcados por el dolor, en una escena que silenció al recinto.

Tras interpretar “Los dioses ocultos”, Saúl Hernández llevó al público todavía más atrás en el tiempo, hasta los años en que la banda ni siquiera imaginaba llenar un festival de esta magnitud. “La siguiente canción la queremos dedicar a los perros”, anunció el vocalista, quien recordó que cuando tocaban en las calles de la Ciudad de México, una manada de perros solía acompañarlos de un lugar a otro. “Eran momentos muy difíciles, tiempos muy diferentes a lo que estamos viviendo ahora. Y esta manada de perros siempre estaba con nosotros”, contó.

“Mátenme porque me muero” mantuvo la atención del público, pero fue con “Nubes” que la energía cambió por completo: telas giraron sobre las cabezas de los asistentes y comenzaron los primeros brincos masivos. “Viento” y “No dejes que…” terminaron por convertir la zona frente al escenario en una auténtica pista de baile, entre celulares en alto, fotografías y cánticos.

Saúl Hernández aprovechó para reflexionar sobre el significado de tocar en Cordillera: “Estar aquí son muchos sueños hechos realidad. Y lo más hermoso es estar enfrente de ti, raza. Muchas gracias. Que Dios te bendiga, raza, hoy y siempre”.

El cierre llegó con “Afuera”, uno de los temas más emblemáticos de la banda, que borró cualquier resto de contención en el público: brincos, aplausos y cientos de teléfonos en alto acompañaron cada verso. En las pantallas, la iconografía mexicana —inspirada en danzantes de tradición prehispánica— acompañó el tramo final del show.

“Gracias, Bogotá. Que Dios te bendiga hoy y siempre. Caifanes a tus pies”, se despidió la agrupación, que dejó claro, una vez más, que el rock no conoce de fronteras.