Staff/Letras Prohibidas
CALIFORNIA, Estados Unidos. –El modelo de YouTube, con publicidad y acceso libre, se impone como referencia en la industria. Disney y Netflix ya analizan lanzar opciones gratuitas para captar nuevos usuarios y disparar sus ingresos publicitarios.
El dominio de YouTube en el consumo de contenido audiovisual está obligando a las grandes plataformas de streaming a replantear su modelo de negocio. Disney+ y Netflix contemplan abrir, por primera vez, esquemas gratuitos con publicidad, una posibilidad que hasta hace poco resultaba impensable para servicios construidos bajo el modelo de suscripción.
Josh D’Amaro, quien lleva apenas cinco meses como consejero delegado de Disney, sorprendió a los inversionistas al reconocer que la compañía explora activamente la posibilidad de ofrecer una capa gratuita de su plataforma. Durante la presentación de resultados del tercer trimestre fiscal, celebrada el 5 de agosto, D’Amaro explicó que el objetivo es llegar a “un segmento de clientes más sensible al precio”, además de acelerar los ingresos publicitarios y multiplicar las nuevas altas de usuarios.
Un mes antes de esa declaración, medios especializados ya habían adelantado que Disney discutía internamente dar acceso abierto a una parte de su catálogo, en reuniones donde se abordaron las posibilidades técnicas del proyecto, aunque sin fecha definida. De concretarse, Disney+ se acercaría al modelo que ya aplican plataformas como Apple TV, Prime Video o Paramount+, que ofrecen capítulos de muestra gratuitos, aunque la intención de la casa del ratón sería más ambiciosa: convertir el acceso libre en una opción permanente y no solo en un anzuelo temporal.
Netflix, por su parte, también dejó entrever movimientos en esa dirección. El co-consejero delegado Greg Peters admitió, durante la entrevista trimestral con inversionistas de julio, que “una oferta gratuita podría tener sentido en algunos mercados”. Sin embargo, la compañía se ha mostrado más cautelosa, pues no desea que un producto sin costo reste suscriptores a sus planes de pago y exige que el negocio publicitario esté ya consolidado en los países donde se aplicaría esta estrategia.
De hecho, Netflix ha optado por vías intermedias: su plan económico con publicidad se ha consolidado como la puerta de entrada principal para nuevos usuarios, en un contexto donde el resto de sus tarifas ha registrado aumentos constantes. Además, desde el 9 de julio, la plataforma reactivó en España las pruebas gratuitas para cuentas nuevas, con una duración de entre 7 y 30 días, dependiendo del navegador utilizado, aplicables a cualquiera de sus tres planes, aunque con cobro automático al finalizar el periodo de prueba.
El fenómeno responde a una tendencia medible. De acuerdo con datos de la firma Nielsen, difundidos el 28 de julio, el streaming alcanzó un 48.6% del consumo total de televisión en Estados Unidos, un máximo histórico. YouTube lideró por tercer mes consecutivo, con una cuota del 13.8%. Mientras tanto, plataformas gratuitas como Tubi y The Roku Channel —esta última adquirida por Fox en junio por aproximadamente 22 mil millones de dólares— mantienen cifras de entre 2 y 3%, una porción que resulta atractiva al considerar que estos servicios llegan a más de 100 millones de hogares en todo el mundo.
No obstante, el camino hacia la gratuidad no está exento de riesgos. Especialistas advierten que un catálogo de libre acceso demasiado generoso podría deteriorar la percepción de exclusividad de un servicio premium, además de que algunos suscriptores podrían conformarse con el contenido gratuito sin dar el salto al modelo de pago. A ello se suma que, si Disney y Netflix compiten directamente por la misma publicidad que hoy captan YouTube, Tubi y Roku, la sobreoferta podría presionar a la baja los precios publicitarios y afectar a todos los actores del mercado.