Staff/Letras Prohibidas
NUEVA YORK, Estados Unidos. -‘La Roja‘ venció a Argentina 1-0 en tiempos extra, en un duelo donde el peso histórico de Lionel Messi no bastó para frenar el fútbol colectivo de una España que se consagra bicampeona del mundo.
Mil 309 días duró el reinado de Lionel Messi al frente de una Argentina campeona del mundo. Ese ciclo se cerró en la noche de Nueva York/Nueva Jersey, donde España se coronó campeona del Mundial 2026 tras vencer 1-0, en tiempo extra, a una albiceleste que resistió hasta el último aliento pero no logró sostener la corona conquistada en Qatar 2022.
La jornada dejó una postal cargada de simbolismo: la imagen de Messi bañando a un pequeño Lamine Yamal en 2007 se volvió una de las fotografías más comentadas del torneo, contrastando con la otra escena que definió la final, la de Ferran Torres estallando de júbilo tras marcar el gol que rompió el dominio argentino de casi cuatro años.
Existía la duda de si esta generación albiceleste sería capaz de sumarse al selecto grupo de bicampeones que hasta ahora solo integraban Brasil e Italia. La afición argentina, convencida de que sí, inundó las calles de Times Square con la misma fe con la que soñaba repetir el cuento de Qatar: llegar como aspirante discreta y terminar imponiéndose en la final. Sin embargo, esta vez la narrativa favoreció a otro protagonista.
España ganó por no traicionar su identidad. Desde el arranque salió a proponer, a atacar sin miedo, con Yamal, Mikel Oyarzabal, Mikel Merino, Ferran Torres y Rodri probando una y otra vez al gigante bajo los tres postes, Emiliano “Dibu” Martínez, quien nuevamente pareció intocable, como aquella noche mágica ante Francia. Mientras Argentina apostaba por resistir y llevar la definición a los penales, España quería resolverlo antes, con el balón y con paciencia.
La albiceleste, que renunció a atacar pese a contar con Messi en cancha, aguantó 106 minutos, incluso jugando con un hombre menos tras la expulsión de Enzo Fernández. Todo parecía encaminarse hacia una nueva hazaña sudamericana, hasta que Ferran Torres apareció para desatar la locura española, tras un recentro preciso de Nico Williams que finalmente derribó la muralla que sostenía el “Dibu”, ya en el arranque del segundo tiempo extra.
El gol despertó al equipo argentino y a un Messi que intentó, ya tarde, bombardear el arco de Unai Simón para prolongar su reinado. Pero España se impuso como el mejor equipo del torneo, fiel a su esencia, recuperando el espíritu de la generación de 2010 con su característico “tiki taka”.
Precisamente esa generación campeona en Sudáfrica 2010 fue testigo de honor en las tribunas del estadio de Nueva York, pese a las dificultades que algunos de sus integrantes enfrentaron para llegar. Los pioneros del primer título mundial español celebraron junto a la nueva generación, comandada ahora por un Lamine Yamal que representa el relevo generacional de ‘La Roja’.
El dato estadístico más llamativo de la final resultó incluso más sorprendente que el resultado: Argentina terminó el partido sin un solo disparo a portería en 120 minutos. El conjunto albiceleste se sostuvo exclusivamente en su capacidad de resistencia, manteniendo el cero en el marcador durante el tiempo regular sin generar peligro real sobre el arco rival, hasta que la efectividad española en los alargues terminó por inclinar la balanza.
La final también quedó marcada por un registro histórico para Messi, quien, a sus 39 años y 25 días, se convirtió en el segundo jugador más veterano en disputar una final mundialista, únicamente por detrás del arquero italiano Dino Zoff, campeón en España 1982 a los 40 años y 133 días.