Argentina no sabe perder: golpes, forcejeos y desplantes tras derrota en la final ante España Deportes

Argentina no sabe perder: golpes, forcejeos y desplantes tras derrota en la final ante España

Staff/Letras Prohibidas

NUEVA YORK, Estados Unidos. -Lo que empezó como un partido físico y al límite del reglamento terminó en una trifulca campal en pleno césped del MetLife Stadium. Jugadores argentinos protagonizaron agresiones contra sus pares españoles y remataron la noche dando la espalda a la premiación de ‘La Roja’.

La final se fue endureciendo desde el primer minuto al compás de un arbitraje permisivo. Argentina, con un juego rudo y agresivo, convirtió el partido en un festival constante de patadas y faltas —una veintena por selección— sin que el esloveno Slavko Vinčić recurriera al bolsillo de las tarjetas hasta el minuto 40. La actuación del colegiado, que terminó con seis amarillas para la Albiceleste, la expulsión de Enzo Fernández y dos goles anulados a España en la prórroga, reavivó la polémica arbitral. Pero la tensión del encuentro no se esfumó tras el pitido final. Al contrario: acabó desbordándose.

Poco después de que el árbitro pitase el final del encuentro y España se proclamase campeona del mundo en Estados Unidos, varios futbolistas de Argentina provocaron enfrentamientos con los españoles que celebraban su segunda estrella sobre el césped. Nahuel Molina golpeó a Rodri, Leandro Paredes agarró del cuello a Eric García y, junto a Thiago Almada, tiraron al suelo a Gavi cuando acudió a defender a su compañero, entre otras disputas. Aunque no fueron los únicos gestos que evidenciaron el mal perder de la Albiceleste: los jugadores argentinos dieron la espalda al escenario en el que se producía la celebración de España, y miraron a sus propios aficionados.

Hasta el minuto 40 no apareció la primera tarjeta del encuentro, tras una patada de Lisandro al borde del descanso para frenar a Oyarzabal. Y eso que antes ya se habían producido entradas duras, como la de Mac Allister sobre Dani Olmo o la de Tagliafico —repetidamente— sobre Lamine Yamal, de las que ambos salieron impunes. Después llegaron cinco amarillas más para la Albiceleste, una de ellas para Paredes, que entró al inicio del segundo tiempo por Nico González y solo necesitó siete minutos para ser amonestado tras una dura entrada sobre Rodri. Su juego agresivo no se detuvo, y continuó sumando faltas al límite de la expulsión.

Quien sí vio la tarjeta roja fue Enzo Fernández en el descuento de la segunda mitad. El primer aviso le llegó en el minuto 82 por una protesta al árbitro esloveno, y la segunda por una fuerte entrada contra Pau Cubarsí que hizo volar por los aires al central azulgrana, escogido mejor joven de todo el torneo. Mientras le atendían en el suelo, Messi buscaba al colegiado y pedía la expulsión de Cucurella por taparse la boca al hablar.

La prórroga solo aumentó la tensión, con incluso Scaloni amonestado, y dos goles de España anulados: uno por una falta sobre Otamendi y otro por fuera de juego. Con el tanto de Ferran Torres y el pitido final, estalló la trifulca: Nahuel Molina golpeó a Rodri en el pecho mientras el capitán español corría a celebrar con sus compañeros. Cuando el centrocampista se dio la vuelta para preguntarle el motivo del golpe, Molina se encaró y ambos se empujaron. Eric García lo vio y se dirigió rápidamente hacia el argentino.

La pelea la agravó Paredes, que se encaró con Eric García, primero tirándolo al suelo de un empujón y luego agarrándolo del cuello, desplazándolo hacia atrás. Gavi, que aún llevaba el peto de calentamiento, corrió y se lanzó sobre el centrocampista de Boca Juniors para defender a su compañero, pero Paredes respondió tirándolo al suelo con la ayuda de Almada. Lamine Yamal rezaba de rodillas tranquilamente sobre el césped, ajeno a lo que sucedía a sus espaldas, mientras integrantes de ambas selecciones acudían a separar a sus compañeros. Entre ellos, Borja Iglesias o el propio Scaloni, de los primeros en llegar para calmar los ánimos.

Pero su ayudante, Roberto Ayala, ya los había encendido. En un segundo plano de la trifulca, cámaras de los aficionados captaron cómo Ayala discutía con Dani Olmo y le propinó un puñetazo en la cara ante el desconcierto del español.

Hubo más cruces verbales, con Otamendi encarándose con Rodri: “Empezá a hablar menos, boludo, que estuvisteis llorando toda la semana. Vos y Laporte. Eso no se hace. Estuvieron llorando con los árbitros, amigo”, le reprochó el argentino al capitán español ante su evidente asombro. “¿Qué he dicho?”, preguntó Rodri, sorprendido, en una conversación captada por las cámaras de la transmisión.

Más tarde, mientras la selección española desfilaba para recoger las medallas y alzar la Copa del Mundo, los jugadores argentinos decidieron saltarse el protocolo y no presenciar la celebración de su rival: dieron la espalda a los españoles y miraron de frente a una de las gradas aún teñida de blanco y azul. Así, Argentina cerró la final con una imagen tan lastimosa como difícil de borrar.