Staff/Letras Prohibidas
CIUDAD DE MÉXICO -La presidenta Claudia Sheinbaum acuerda con su homólogo helvético la modernización del pacto económico bilateral, en un encuentro marcado por el agradecimiento por la restitución de 67 piezas históricas recuperadas desde 2018.
La diplomacia contemporánea suele tejerse en los detalles que van más allá de los aranceles y las balanzas comerciales. En el Palacio Nacional, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y el presidente de la Confederación Suiza, Guy Parmelin, encabezaron una reunión de más de dos horas que no solo sirvió para refrendar los lazos económicos entre ambas naciones, sino para poner de relieve el peso de la identidad cultural en la agenda internacional. El principal acuerdo emanado de esta mesa de trabajo fue el compromiso de actualizar el tratado comercial vigente, un movimiento estratégico que busca abrir nuevas avenidas de inversión y cooperación en un contexto global cambiante.
Esta actualización económica camina de la mano con el interés del sector privado. El mandatario suizo acudió a la cita respaldado por una delegación de empresarios de su país, quienes manifestaron su firme intención de consolidar y expandir sus capitales en territorio mexicano. La relevancia de este mercado no es menor, pues la propia Sheinbaum detalló posteriormente que el comercio bilateral alcanzó la cifra de 4 mil 272 millones de dólares durante el año pasado, un indicador del dinamismo que ambas administraciones pretenden potenciar con la modernización de sus marcos regulatorios.
Sin embargo, el encuentro también tuvo una alta carga simbólica. La jefa del Ejecutivo federal aprovechó el espacio para externar un reconocimiento formal al gobierno suizo por su colaboración en el combate al tráfico ilícito de bienes culturales. Este esfuerzo conjunto ha permitido la localización y devolución de 67 objetos del patrimonio histórico mexicano desde 2018, destacando piezas de filiación prehispánica de los estilos Chupícuaro, Comala y Tuxcacuesco. Al respecto, la mandataria elogió de manera particular la gestión de la embajadora Cecilia Jaber para concretar estos retornos.
La restitución de estos tesoros arqueológicos fue catalogada por la presidenta como un acto de justicia histórica, señalando que cada pieza que regresa es memoria que vuelve a casa. De este modo, la agenda entre la Ciudad de México y Berna se consolida bajo un doble enfoque, donde la recuperación del pasado y la planeación del futuro económico operan como los dos ejes de una relación bilateral en plena renovación.